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Privacidad e IA

Cómo borrar tus datos personales de internet (lo que se puede y lo que no)

Redacción de VaultPass5 min de lectura
Tiras de papel salidas de una destructora de documentos

Borrarse de internet entero no es posible y quien lo promete está vendiendo algo. Reducir de forma notable lo que cualquiera puede encontrar sobre ti en diez minutos, en cambio, sí lo es, y en Europa hay una ley que obliga a ayudarte.

Antes de empezar conviene rebajar la expectativa: no existe un botón que te borre de internet. Lo que sí existe es un conjunto de acciones concretas que, hechas en el orden correcto, reducen mucho lo que un desconocido puede averiguar sobre ti en una búsqueda rápida.

Y en España y el resto de la Unión Europea tienes una ventaja: el Reglamento General de Protección de Datos obliga a las empresas a atenderte.

Paso 1. Averigua qué hay ahí fuera

No puedes borrar lo que no sabes que existe.

Busca tu nombre completo entre comillas en un par de buscadores distintos. Repite con variantes: nombre y ciudad, nombre y profesión, tu correo, tu número de teléfono. Los resultados de tu teléfono suelen ser reveladores, porque aparece en anuncios y listados antiguos que uno ya no recuerda.

Anota en una lista lo que encuentres, separando dos categorías:

  • Lo que controlas tú: perfiles, cuentas, publicaciones propias.
  • Lo que controla un tercero: listados de empresas, actas, noticias, agregadores de datos.

La primera categoría se resuelve en una tarde. La segunda lleva más tiempo y no siempre acaba bien.

Paso 2. Cierra las cuentas que ya no usas

Es la acción con mejor relación entre esfuerzo y resultado, y casi nadie la hace.

Cada cuenta vieja es dos problemas: información pública sobre ti y una filtración esperando a ocurrir, con la contraseña que usabas en aquella época dentro.

Para encontrarlas:

  • Busca en tu correo las palabras “bienvenido”, “confirma tu registro” o “activa tu cuenta”. Aparecerán servicios que habías olvidado por completo.
  • Mira la lista de contraseñas guardadas en tu gestor o tu navegador.
  • Revisa qué aplicaciones tienen acceso a tu cuenta de Google, Apple o Facebook.

Al borrar una cuenta, busca la opción de eliminar y no la de desactivar. Desactivar solo esconde. Si el servicio no ofrece borrado, escribe pidiendo la supresión: están obligados a atenderte.

Paso 3. Ejerce el derecho de supresión

Cualquier empresa que tenga datos tuyos debe borrarlos si se lo pides, salvo que tenga una obligación legal de conservarlos —una factura, por ejemplo, se guarda por ley durante años.

No hace falta un formato especial. Un correo a su dirección de protección de datos con este contenido basta:

Solicito el ejercicio de mi derecho de supresión conforme al artículo 17 del Reglamento (UE) 2016/679 respecto a todos los datos personales que mantengan sobre mí. Adjunto copia de mi documento de identidad a efectos de acreditación. Solicito confirmación por escrito de la supresión en el plazo de un mes.

Guarda copia del envío. Tienen un mes para responder. Si no lo hacen o se niegan sin justificar, puedes reclamar ante la Agencia Española de Protección de Datos, que es gratuito.

Paso 4. Retira resultados del buscador

Aquí conviene entender la diferencia, porque es donde más gente se frustra: retirar un resultado de Google no borra la página. La información sigue ahí; simplemente deja de aparecer al buscar tu nombre.

Aun así es útil, porque casi nadie llega a esas páginas por otro camino.

Google tiene un formulario de retirada de contenido por derecho al olvido. Se valora si la información es inexacta, ha quedado obsoleta o es excesiva, y se pondera frente al interés público. A un cargo público le retirarán menos cosas que a un particular, y eso es intencionado.

Google también permite pedir la retirada de resultados que contengan datos personales de contacto —tu teléfono, tu dirección, tu correo—, que suele aceptarse con más facilidad.

Si la página original es tuya o de alguien accesible, lo eficaz es pedir primero que la borren en origen y después solicitar la actualización del índice.

Paso 5. Los agregadores de datos

Existen empresas dedicadas a recopilar y revender información personal: listados de teléfonos, direcciones, datos profesionales. Es la parte más tediosa.

Cada una tiene su propio procedimiento de exclusión, normalmente escondido en el pie de página. Hay que hacerlo uno por uno, y algunos vuelven a incluir los datos meses después si los recogen de otra fuente.

Los servicios de pago que prometen hacer esto por ti automatizan solicitudes que puedes enviar gratis. Ahorran tiempo real si tu caso es grande; no consiguen nada que no pudieras conseguir tú.

Paso 6. Reduce lo que generas a partir de ahora

Borrar es cuesta arriba. No generar es gratis.

  • Da menos datos. Una tienda no necesita tu fecha de nacimiento ni tu teléfono para venderte algo. Los campos obligatorios suelen ser menos de los que parece.
  • Usa alias de correo para registros poco importantes. Además de proteger tu dirección real, te dicen quién vendió tus datos cuando empieza a llegar spam a un alias concreto.
  • Revisa la privacidad de tus perfiles. Mucho de lo que aparece al buscarte lo publicaste tú con la configuración por defecto.
  • Piensa antes de publicar fotos con contexto. Un portal, una matrícula, el uniforme de un colegio: ahí hay más información de la que parece.
  • Cuidado con lo que pegas en herramientas de terceros, incluidos los asistentes de inteligencia artificial, como se explica en por qué no debes pegar datos privados en una IA.

Lo que no vas a conseguir

Ser honesto sobre esto ahorra frustración:

  • Las noticias de medios rara vez se retiran. La libertad de información pesa mucho, y con razón.
  • Los registros públicos y boletines oficiales no se borran. Se puede pedir que no se indexen, y a veces se consigue.
  • Lo que otras personas publican sobre ti depende de ellas, salvo que sea ilícito.
  • Lo que ya se filtró, se filtró. Ninguna solicitud recupera una lista que ya circula. Ahí lo que toca es contener el daño, como se explica en cómo saber si han filtrado tus datos.

En corto

  • Empieza buscándote a ti mismo y haz una lista de lo que aparece.
  • Borrar cuentas antiguas es lo que más rinde por minuto invertido.
  • El derecho de supresión obliga a las empresas a responder en un mes.
  • Retirar un resultado de Google no borra la página, pero la hace invisible en la práctica.
  • Lo que no generas no hay que borrarlo después.

Preguntas frecuentes

Lo que más se pregunta

¿Puedo obligar a Google a borrar un resultado sobre mí?

Puedes solicitar la retirada de resultados asociados a tu nombre mediante el derecho al olvido. Google valora si la información es inexacta, irrelevante o excesiva frente al interés público en conocerla. Retirar el resultado no borra la página original.

¿Qué es el derecho de supresión?

Es el derecho reconocido en el Reglamento General de Protección de Datos a pedir a una empresa que borre los datos personales que tiene sobre ti. Debe responder en el plazo de un mes y puede negarse solo por causas tasadas, como una obligación legal de conservación.

¿Sirven los servicios de pago que prometen borrarte de internet?

Automatizan solicitudes que puedes hacer tú gratis. Pueden ahorrar tiempo si tus datos están en muchos agregadores, pero ninguno consigue una eliminación total y conviene desconfiar de quien lo prometa.

He borrado una cuenta antigua. ¿Desaparecen mis datos?

No siempre de inmediato. Muchos servicios conservan copias durante un periodo por obligación legal o por copias de seguridad. Lo que sí consigues es que dejen de estar accesibles y de exponerse en una futura filtración.

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